Cuando éramos libres…

Cuando éramos libres…Cuando éramos libres…

Cuando éramos libres…

Nada pasa por casualidad y esto tampoco.

La tierra está colapsada. Ya hace un año la ONU informaba de la destrucción del planeta; la desaparición de la capa de hielo del Ártico, el aumento de las muertes por contaminación del aire en las ciudades, y la extensión del desierto en amplias regiones de la Tierra. Y es que a este ritmo el mundo se acaba, o mejor dicho la especie humana.

Quizá vayamos demasiado rápido, quizá sin mucho pensar. Recuerda cómo eran tus días antes de que pasase todo esto; desayuno rápido, trabajo (a lo mejor mucho, a lo mejor estresante…), niños a la escuela, atascos o la cabeza pegada en el cristal del metro, alguna que otra pelea o inconformismo, corriendo para poder llegar al gimnasio o para ver a los amigos, volver, dormir (con suerte) y volver a empezar…

Con este panorama, creo que lo que hemos hecho para ayudar al planeta y a nosotros mismos ha sido: MUY POCO. Por algún sitio tenía que reventar. Tenemos el correr no como deporte, sino como un estilo de vida. Muchas preocupaciones, móvil, eventos, mucho mostrar lo felices que somos, mucho ver sin preguntar y poco parar y pensar. ¡Estresante!

Cuando éramos libres…

El mundo se para de manera obligada. Nosotros mismos no habríamos sido capaces… Quizá no solo sea una oportunidad para dejar descansar a un planeta agotado sino puede que también todo esto nos sirva para reflexionar. A lo mejor en estos días consigamos dar importancia a lo importante.

Puede que hoy que no podemos, valoremos más el poder ver » a nuestra gente», un abrazo o un beso…hoy más que nunca sabemos que no lo suple un «Facetime». Quizá aprendamos a valorar más el tiempo, un tiempo que tenemos que utilizar para algo distinto a lo que solíamos hacer. Hoy no podemos comprar algunas cosas pero el tiempo no lo podremos comprar nunca.

No busquemos más culpables, no vayamos en contra de nada ni de todo, no queramos la razón. Da igual todo esto, en serio. Ojalá dejemos de mirarnos el ombligo y podamos focalizarnos en un objetivo común. Que consigamos dar lo mejor de nosotros en estos momentos difíciles, solos o acompañados.

Que cada uno saque sus propias conclusiones y lo viva lo mejor que pueda. Que estos días de «encierro» nos sirvan para estar con nosotros mismos, hacer un alto en el camino y realizar un balance. Que nos sirva para ser más conscientes. Que cuando la rueda diga de volver a funcionar, volvamos a empezar desde una perspectiva más agradecida, menos egoísta y destructiva.

 

Wabisabim.

Cuando éramos libres…