Eres tú y soy yo en la ruptura de pareja.

Fue el día en que pensaba que mandaba a mis padres a la tumba con una llamada telefónica.

Nunca estuve preparada para hablar con ellos sobre esto pero la decisión estaba tomada y tenía que hacerle frente. Recuerdo entrar en la habitación mientras él esperaba en el salón. Me senté y sin mucha dilación lo dije: «me voy de casa, no estoy bien». Siempre he pensado que los padres tienen una conexión especial con sus hijos y son capaces de saber a kilómetros y sin vernos lo que nos pasa…este caso fue así. Mi madre ya sabía que estaba mal, no le extrañó….¡¡¡no le extrañó!!!Me sorprendí yo más que ella de lo que me estaba pasando, es mucho esto. Qué tranquilidad por otro lado…

Después de en cierto modo sentir la aprobación, preparé mi mochila. Ésta llevaba más miedo, incertidumbre, pena y culpabilidad que ropa. Pesaba muchísimo. Sabía que me iba a costar deshacerla, que no lo conseguiría en semanas, quizá meses. Por suerte tuve donde dejarlas mientras desenmarañaba mi situación. Y allí pasé los meses, entre vino y frangélico intentando comprender qué me había pasado y entendiendo por qué estaba tirando todo por el retrete.

Una de las cosas difíciles fue contar a mi entorno qué estaba ocurriendo. Como es lógico, necesitaban respuestas, entender qué había pasado. Qué difícil explicar cuando ni siquiera uno mismo lo tiene claro. Podrían haberme pedido el dinero de los regalos de la boda, jajajaja. Como alternativa para no tener que dar explicaciones, cada día enviaba a un grupo una frase tipo «x y yo lo hemos dejado, ahora mismo no me apetece hablar del tema». Bendito Whatsapp para algunas cosas, ahí le debo una aunque ahora me queje del tiempo que nos quita.

Una vez pasada la ronda informativa ya solo tuve que dedicarme a esclarecer. Descubrí por este tiempo que en realidad sí había cosas que no estaban bien en nuestra relación, que había aceptado situaciones o decisiones que poco tenían que ver conmigo y no había sido capaz de ponerlas nunca sobre la mesa. Descubrí que no me había tenido en cuenta durante mucho tiempo y eso me había provocado la apatía. Me había creado una coraza tan fuerte que me había alejado de él y ya estaba tan lejos que no encontraba el camino para volver. Ya no encontraba el camino del lugar en que un día estuve enamorada.

Eres tú y soy yo en la ruptura de pareja.

Cuando nos enfrentamos a una ruptura tenemos tantos frentes abiertos que nos sentimos sobrepasados. Son momentos en los que debemos mirar poco al pasado y al futuro y centrarnos en el momento presente, en nosotros. Uno de los frentes con más peso para mí fue el sentimiento de culpabilidad. En serio, quitémoslo de nuestro día a día. Con éste no solucionamos para nada la situación, solo hacemos más que empeorarla, sentirnos mal «por amor al arte».

En una ruptura cuando una persona deja no quiere decir que tenga toda la culpa, probablemente las razones que le han llevado a eso tienen el mismo peso que el «sentirse dejado». Además, asumes la responsabilidad, la presión de si estás tomando la decisión correcta, justificar tu decisión… En algunos casos puedes llegar a ser la víctima pareciendo el verdugo. Y ésto es muy dificil de gestionar desde la culpa.

Piensa en lo que quieras pero por favor nunca más en la culpabilidad, porque no lo eres. Estás decidiendo por los dos para una vida mejor, eres el/la valiente que sale de su zona de tranquilidad y en contra de todo, toma decisiones. A veces pienso que cuando uno de los dos quiere terminar la relación, el otro también lo desea pero su decisión está en el subconsciente todavía y necesita más tiempo para darse cuenta. No eres tan malo ni lo estás haciendo tan mal, no es una decisión egoista sino realista, consecuente y sincera. Así que adelante, no pienses tanto mientras el tiempo te intenta dar la razón.

Wabisabim.

Eres tú y soy yo en la ruptura de pareja.