No te tires al Tinder después de una ruptura. 
Después de que mis amigos me insistiesen me decidí, instalé el Tinder, puse mis fotos más apañadas y le dije al mundo que estaba disponible. ¡Con el primer contacto me quedé loca!¿Cómo mola esto no? 5 tíos aparentemente guapos preguntándome por mi vida, a mí y a 50 más claro. A los pocos días ya alguno quería conocerme.

Mi primera cita fue con un italiano, en persona guapo, la verdad. Estuvimos charlando de un montón de cosas, me dijo que llevaba poco tiempo en la ciudad y que contase con él para planes varios, ¡Estupendo! Al día siguiente recibí un mensaje de él:»estuve genial ayer contigo, me habría quedado toda la noche sino hubiésemos tenido que trabajar». Buena señal. Más mensajes, más vamos a vernos…

Llegó la segunda cita, me sentía más tranquila. Esta vez decidimos cenar algo, hablamos mucho y me parecía que había filing entre nosotros. ¿Qué fácil esto del tinder no?

Después de una rara declaración me dijo de acompañarme a casa. Pensé, no parece un psicópata y es la segunda vez que lo veo, pues que me acompañe. Llegando a mi portal, antes de despedirnos me pregunta por la casa, parecía un posible comprador: cuantas habitaciones tiene, cuantos baños, cómo son los muebles…toda pregunta que le ayudase a poder verla en persona, jajaja.

No me decidía…así que cuando iba a despedirme se me tiró cual pantera a darme un beso. Estuvimos un rato así y cuando consigo separarme me mira ojiplático y me dice: creo que te he hecho algo…¿Perdona? 😳¿Qué tengo en la cara? Así que mi único objetivo desde entonces era subir a mi casa y ver que me pasaba…Cuando me miro en el espejo…¿Hello? toda la cara roja, ¿alergía? no, mi pintalabios extendido desde la nariz hasta la barbilla, parecía un payaso 😬. Le escribí para explicarle y…nunca más se supo de él. Al día siguiente en la tienda comprando un pintalabios permanente, ¡urgente!

Esta fue de las mejores citas que tuve, las siguientes fueron más desastrosas todavía. Quedé con un chico que se dedicaba a repasar a todas las tías que entraban en el bar, las miraba de arriba abajo, mientras yo le contaba alguna cosa que por lo visto le importaba nada. Mi última quedada tinderiana por aquel entonces fue con uno que mientras que yo le hablaba él me miraba obsesivamente el escote. Muy incómodo también aquello, jajaja. No me podía ni concentrar para contarle nada.

 

Honestamente, no tengo nada en contra de estas aplicaciones pero cuando emocionalmente no estás muy estable y tu autoestima anda por los suelos, lo que no ayuda en absoluto es fomentar el sentimiento de abandono con momentos rocambolescos y la cara pintada de rojo.

Tinder te da la oportunidad de conocer a muchas personas desde el sofá de tu casa y pueden ser personas interesantes, por supuesto. Pero también habrá gente que no quiera nada serio, que no le gustes o que no sea lo que ponía en su perfil. Cada cita puede salir bien o puede salir mal, tener ganas de quedarte o salir corriendo. Es una ruleta así que no juegues hasta que no te sientas preparad@.

 

Wabisabim.

No te tires al Tinder después de una ruptura.